Desentrañando el Japonés: Escritura, Exámenes y Cómo Elegir tu Camino de Aprendizaje
Gin March DamasShare
Moshi, moshi!
El japonés es un idioma fascinante, magnético y; admitámoslo, un poco intimidante al principio. A menudo nos preguntan: "¿Es tan difícil como dicen?". La respuesta corta es que su lógica es única y muy distinta a lo que estamos acostumbrados en Occidente.
No se trata solo de aprender palabras nuevas, sino de aprender una nueva forma de pensar. El japonés es un idioma de contexto, de sutilezas y de respeto (aunque suene exagerado, os juro que es así). Pero antes de llegar a la filosofía del idioma (que ya es una locura en sí misma), hay una barrera que todo estudiante debe cruzar: la escritura.
Hoy vamos a desglosar cómo funciona este sistema, por qué es como es y, lo más importante, qué enfoque de estudio deberías tomar según tus objetivos personales (porque hay que tener claro que no es lo mismo querer leer manga que querer vivir en Osaka).
1. El Reto de las Tres Escrituras
A diferencia del español, que usa un solo alfabeto, el japonés utiliza tres sistemas simultáneamente. ¡Sí, tres! Y lo más curioso es que a menudo verás los tres mezclados en una sola frase.
1️⃣ Hiragana (ひらがな)
El hiragana es el primer paso para cualquier estudiante. Es un sistema fonético, lo que significa que cada carácter representa un sonido (sílaba). Vamos, que "ma", "pa", "ro", "tu" y demás se escriben en un solo dibujito, a diferencia del español que tiene un dibujito para cada fonema (tenemos un dibujito para la "m" y otro para la "a").
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Función: Se utiliza para palabras nativas japonesas para las que no se usa kanji, pero sobre todo, es el pegamento gramatical del idioma. Las partículas (que indican quién hace qué) y las conjugaciones verbales se escriben en hiragana.
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Origen: Surgió en el siglo IX como una simplificación cursiva de los kanjis. Fue desarrollado y utilizado principalmente por las mujeres de la corte imperial (como la autora de La historia de Genji), ya que en esa época la educación formal en kanji estaba reservada a los hombres. Por eso, sus trazos son curvos, fluidos y elegantes.
2️⃣ Katakana (カタカナ)
El katakana también es fonético y representa los mismos sonidos que el hiragana, pero sus trazos son rectos, angulosos y rígidos.
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Función: Hoy en día funciona casi como las "cursivas" o "comillas" en español. Se usa para palabras de origen extranjero (gairaigo), nombres propios no japoneses, nombres de animales/plantas científicos y onomatopeyas (¡muy importantes en el manga!).
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Origen: Se derivó de tomar partes aisladas de un kanji complejo para representar ese sonido de forma rápida. Fue desarrollado por monjes y estudiantes budistas para tomar notas rápidas de pronunciación en los textos sagrados.
3️⃣ Kanji (漢字)
Aquí es donde muchos estudiantes sienten vértigo. Hay que pensar que en su origen, en Japón no tenían sistema de escritura para su idioma, y cuando vino la gente de China, les enseñó su fomra de escribir. Los kanjis son caracteres adoptados de China que representan ideas o conceptos, no solo sonidos. Un solo kanji puede tener varias lecturas dependiendo de con qué otro carácter se combine.
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Origen: Llegaron desde China alrededor de los siglos V–VI. Los japoneses adaptaron estos caracteres a su propia lengua hablada, creando un sistema complejo de lecturas On (origen chino) y Kun (origen japonés).
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Una comparación histórica fascinante (y gratuita): Para entender esto, podemos mirar al Antiguo Egipto. Los kanjis funcionan de forma muy similar a los jeroglíficos egipcios: símbolos cargados de significado. Con el tiempo, los egipcios, buscando eficiencia, desarrollaron la escritura hierática y demótica, simplificaciones rápidas para la burocracia y la vida diaria. Esto es exactamente lo que hicieron los japoneses: tomaron los complejos jeroglíficos chinos (Kanji) y los simplificaron hasta crear sus alfabetos fonéticos (Hiragana y Katakana).
2. ¿Cuál es tu objetivo? Dos enfoques muy distintos
Entender la escritura es vital, pero ¿cómo deberías estudiar? Aquí es donde muchos cometen errores. Tu método debe depender de tu meta final.
Enfoque A: El Académico / Certificación (El camino del JLPT)
Si tu objetivo es conseguir una beca, trabajar en una empresa japonesa tradicional o simplemente eres un frikazo y te encantan los retos intelectuales y la lectura, este es tu camino.
Aquí el rey es el JLPT (Japanese Language Proficiency Test) o Noken. (Es lo que diríamos el "Cambridge Certificate" del japonés).
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¿Qué es? Es el examen oficial de nivel de japonés (por si no había quedado claro).
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Niveles: Van desde el N5 (básico) al N1 (bilingüe/nativo complejo). La ruta típica es escalar: N5 -> N4 -> N3... aumentando vocabulario y kanjis exponencialmente, pero como en Cambridge, puedes hacer lo que quieras y presentarte directamente al nivel que te parezca.
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La trampa: El JLPT evalúa vocabulario, gramática, lectura y escucha. PERO NO TIENE SPEAKING (jeje). Traducido para mortales: puedes tener un título N1, conocer 2.000 kanjis y entender noticias complejas, pero ser incapaz de mantener una conversación fluida sobre el tiempo con un vecino, pero da igual porque si lo que necesitas es el título, pues ya está bien. Si solo estudias para el examen, serás un experto lector pasivo, pero no un hablante activo.
Enfoque B: El Comunicativo / Supervivencia
Si tu sueño es viajar a Japón, hacer amigos en Tokio o vivir allí una temporada disfrutando del día a día, el enfoque del JLPT se te quedará corto y rancio. Al final, no es tan importante aprender a leerlo todo si puedes preguntarle fluidamente a una persona de ahí "Oiga buen señor, ¿me puede explicar qué pone aquí?".
Aquí necesitas:
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Menos Kanji, más contexto: No necesitas saber escribir a mano caracteres complejos, pero necesitas saber pedir comida, preguntar direcciones y entender la cultura.
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Pitch Accent y entonación: El japonés tiene una "música" específica. Si ignoras esto (algo que el JLPT no evalúa), pueden no entenderte aunque tu gramática sea perfecta. Pero bueno, también hay que reconocer que no es tan duro como el chino, y si nos equivocamos un poco creo que serán benevolentes y no nos tirarán al río.
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Shadowing: La técnica de repetir audios nativos casi al mismo tiempo que los escuchas es vital aquí. También puedes cantar canciones japonesas en tu cuarto durante horas (sí, es mi método).
3. El equilibrio perfecto: Cómo te ayudamos nosotros
La verdad es que el mejor estudiante es el que encuentra un equilibrio. Me imagino que no quieres hablar como Tarzán por no saber gramática, ni quieres ser una enciclopedia muda que no sabe ni saludar al señor majo de la tienda de ramen.
Por eso, nuestros materiales y recursos están diseñados para cubrir ambos mundos:
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Estructura clara: Te ayudamos a dominar los tres sistemas de escritura sin llorar en el intento, con mnemotecnias y guías progresivas.
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Gramática para la vida real: Explicaciones que te sirven tanto para aprobar el N5/N4 como para usar en la calle.
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El eslabón perdido (Speaking): Ofrecemos recursos y prácticas enfocadas en la parte oral y la conversación, llenando ese vacío que dejan los libros de texto tradicionales preparados solo para exámenes.
Aprender japonés es una carrera de fondo, no un sprint. Pero con el mapa adecuado y las zapatillas correctas, el camino se disfruta muchísimo más. Así que vamos a empezar a publicar aquí información acerca del aprendizaje del japonés (y también por Instagram en formato vídeo) para que puedas sentirte acompañado en el proceso.
Ah, por cierto. Un baño de realidad (con cariño) No quiero sonar como tu madre, pero hay que decir las cosas claras: aprender un idioma —y menos uno como el japonés— no es cosa de dos días. Vivimos en la era de la inmediatez, donde internet nos vende fórmulas mágicas para "ser fluido en un mes en casi todo", pero eso es mentira. Sin disciplina, no se consigue nada, y la pereza es el enemigo número uno de tus objetivos. Si buscas un método milagroso para aprender en 30 días, lo único que te va a funcionar es irte a Japón sin dinero y sin móvil a ver si sobrevives; eso sí que es inmersión radical. Pero si vas a estudiar desde la comodidad de tu casa, ten claro que esto requiere tiempo, codos y, sobre todo, constancia. No esperes resultados en una semana; el japonés (y en general cualquier cosa que valga la pena en esta vida) recompensa a los testarudos, no a los impacientes.