Frieren no le tiene miedo al aburrimiento, y por eso funciona

The Seventh Key

Hay una escena, al principio de Frieren, que resume todo lo que la serie va a hacerte sentir durante las siguientes veinte y tantas horas. El heroe Himmel ha muerto de viejo. Frieren, la maga elfa que lo acompano durante la aventura que salvo el mundo, esta ahi, en el funeral, y de repente se da cuenta de algo que le corta la respiracion: nunca presto suficiente atencion a la gente que caminaba a su lado. Diez anos de viaje juntos, y los recuerda como si hubieran sido diez dias.

Esa es la trampa que Frieren te tiende desde el minuto uno, y por la que tantisima gente que jura no llorar con nada termina llorando con esto. La mayoria del fantasy te da la aventura. Frieren te da lo que queda cuando la aventura ya paso, cuando el heroe ya esta muerto, y cuando la unica que sigue viva para acordarse de todo es alguien que, por ser inmortal, aprendio a no acordarse de nada con demasiada intensidad. Es una forma de proteccion. Tambien es, se descubre pronto, un problema.

Porque Frieren no es fria. Eso es lo que un espectador impaciente concluye en el primer episodio, y lo que la serie entera se dedica pacientemente a desmontar. Es alguien que ha vivido tanto tiempo que perdio la nocion de lo que importa a escala humana, y que solo la recupera, episodio tras episodio, cuando ya es demasiado tarde para decirselo a quien correspondia. No hay un monologo donde se lo explique a nadie. No hace falta. La culpa se ve en como mira los objetos que dejo Himmel, en como reacciona ante cosas que a cualquier otro personaje le resbalarian.

Ahi entra Fern, y aqui esta el truco de guion que hace que todo esto no se quede en pura melancolia bonita sin tension real. Fern si tiene una vida limitada. Fern si envejece. Y esa diferencia biologica tan simple la convierte, sin que la serie tenga que subrayarlo, en el recordatorio constante de que el tiempo para los demas se acaba mientras Frieren sigue caminando. Sin Fern, esto seria contemplacion pura, bonita pero sin urgencia. Con ella, cada episodio tranquilo tiene un reloj corriendo por debajo, aunque nadie lo mencione en voz alta.

Y luego esta Himmel, que gana la serie estando muerto desde el primer capitulo. Aparece en flashbacks, en objetos que Frieren conserva sin explicar por que, en decisiones que ella toma decadas despues basandose en cosas que el dijo una vez, de pasada, sin darle importancia en su momento. Pocos personajes ausentes dominan tanto una historia. La mayoria de series necesitan tener a alguien en pantalla para que siga importando. Frieren demuestra que no.

Cuando por fin llega el combate, contra Aura o contra Ubel, pesa distinto. No porque este mejor animado que en otras series, sino porque la serie se lo ha ganado dosificandolo: en un genero que suele resolver la tension a base de mas accion cada capitulo, Frieren hace justo lo contrario, y el resultado es que cuando algo pasa de verdad, lo sientes.

Es una apuesta rara. Confiar en que el espectador se quede por la atmosfera y no por la adrenalina podria haber salido muy mal. En cambio, se convirtio en de lo mas comentado de la ultima decada, precisamente por gente que llevaba anos diciendo que ya no conectaba con nada. Quiza porque no va de magia ni de villanos. Va de lo que se te olvida cuando das por hecho que vas a tener mas tiempo, y de lo que pasa cuando por fin te das cuenta, con alguien ya en el suelo, de que no lo tenias.

En The Seventh Key tenemos figuras, camisetas y accesorios de Frieren, Fern y el resto del elenco.

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